El viaje retomó una relación de aprendizaje mantenida durante años. Según la crónica, Patrick había convivido y entrenado con Peterson, y el grupo había asistido regularmente a sus seminarios en Italia y Alemania.

Además del entrenamiento, el relato destaca la acogida de sus compañeros de Malasia y el deseo de volver a encontrarse. Esa dimensión humana acompaña al trabajo de transmisión del Ving Tsun entre escuelas.